por Florencia Medina
Hace mucho tiempo un chico llamado Marcos era muy fanático de las carreras de caballos. Él quería participar. Pero Florencia, la novia, no lo dejaba porque tenía miedo.
Él quería convencerla para poder correr. Cuando la convenció no paró de viajar. Se fue a Mendoza, Pinamar y Buenos Aires. Cuando un día fue a correr, se cayó del caballo y se quebró el pie. Lo tuvieron que llevar al hospital. Entonces desde ese día él no pudo correr más. La novia le dijo que no vuelva a correr más.
Finalmente él dijo: -Yo no quiero correr en caballo, pero sí en auto. ¿Puedo?- Y Florencia le dijo: -¡No! porque no te quiero perder nunca y no quiero que te pase nada porque te quiero mucho Marcos.
Hace mucho tiempo un chico llamado Marcos era muy fanático de las carreras de caballos. Él quería participar. Pero Florencia, la novia, no lo dejaba porque tenía miedo.
Él quería convencerla para poder correr. Cuando la convenció no paró de viajar. Se fue a Mendoza, Pinamar y Buenos Aires. Cuando un día fue a correr, se cayó del caballo y se quebró el pie. Lo tuvieron que llevar al hospital. Entonces desde ese día él no pudo correr más. La novia le dijo que no vuelva a correr más.
Finalmente él dijo: -Yo no quiero correr en caballo, pero sí en auto. ¿Puedo?- Y Florencia le dijo: -¡No! porque no te quiero perder nunca y no quiero que te pase nada porque te quiero mucho Marcos.
0 personas leyeron y opinaron:
Publicar un comentario