por Camila González
Había una vez cuatro amigos que estaba jugando a la pelota en la calle y de pronto pasó un heladero gritando ¡Vendo helados con picante!
Los chicos salieron a comprar, a probarlos. Re contentos los chicos se mandaron una travesura: fueron adentro y se lo dieron al perro. El perro empezó a correr y a llorar. Después los chicos se fueron afuera a seguir jugando a la pelota para disimular, como si no hubiera pasado nada.
De pronto sale la mamá llamando a los chicos. Ellos empezaron a correr por adentro de la casa.
La madre los encerró en una habitación a cuatro amigos por lo que hicieron al pobre perro, pero al perro le había gustado el helado, pero estaba tan picante que se volvió loco.
Más tarde la madre sacó a los cuatro amigos de la habitación para que le expliquen lo que hicieron. Los chicos jugaron un rato con el pero y fueron felices.
Había una vez cuatro amigos que estaba jugando a la pelota en la calle y de pronto pasó un heladero gritando ¡Vendo helados con picante!
Los chicos salieron a comprar, a probarlos. Re contentos los chicos se mandaron una travesura: fueron adentro y se lo dieron al perro. El perro empezó a correr y a llorar. Después los chicos se fueron afuera a seguir jugando a la pelota para disimular, como si no hubiera pasado nada.
De pronto sale la mamá llamando a los chicos. Ellos empezaron a correr por adentro de la casa.
La madre los encerró en una habitación a cuatro amigos por lo que hicieron al pobre perro, pero al perro le había gustado el helado, pero estaba tan picante que se volvió loco.
Más tarde la madre sacó a los cuatro amigos de la habitación para que le expliquen lo que hicieron. Los chicos jugaron un rato con el pero y fueron felices.
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