por Florencia Marquez
Había una vez, en un palacio muy lejano, un rey torpe que sabía jugar muy bien al truco llamado Juan. Un día invitó a sus tres mejores amigos llamados Matías, Lucas y Ezequiel a jugar en su palacio. Lucas, antes de empezar a jugar decidió ir a recorrer el palacio, ya que no lo conocía. Recorriendo habitación por habitación, se encontró con una chica re linda, muy sencilla, de ojos oscuros y pelo claro. Al verla sintió un flash en su corazón. Se escondió, lo pensó detenidamente unos minutos y se atrevió a hablarle:- hola (dice él con una vos muy suave e indecisa).
Vero:- Hola (dice ella sorprendida), mucho gusto, me llamo Verónica.
Lucas:- Mucho gusto, me llamo Lucas.
Vero:- Vos debes ser uno de los amigos del rey Juan. ¿Necesita algo?
Lucas:- No gracias, solamente salí a recorrer el palacio ya que es mi primera visita.
Vero:- Bueno, si no le molesta voy a seguir trabajando.
Él, después de un rato de seguir recorriendo y pensando en esa chica, se acordó de que tenía que ir a encontrarse con sus amigos para jugar al truco. Estaba medio perdido de tan grande que era el palacio, así que le pidió ayuda a un mayordomo que pasaba por ahí. Le indicó como volver y se fue. Muy contento, volvió a jugar con sus amigos. Ellos, al mismo tiempo, le preguntaban dónde había estado y con quién.
Lucas:- Me fui a recorrer el palacio y me encontré con una chica…
Juan:- Llamada Verónica, ya nos contó.
Lucas:- Entonces porque me preguntaron. Y ¿qué les dijo ella?
Juan:- Dijo que parecías un buen chico, que parecías simpático y que tenías un aspecto medio de que si te hacen enojar no vas a tener límites.
Lucas:- Ah bueno gracias, ¿podemos empezar a jugar, por favor?
Todos:-¡¡¡¡¡¡Sí, te estábamos esperando a vos!!!!!!
Se ponen a jugar, y él se va para su casa.
Al día siguiente, va al palacio con un ramo de rosas blancas, rosas y rojas para Verónica. Como no le había avisado a Juan que iba a verla, quiso que no le dijeran que fue. Buscó sin ayuda de nadie… cuantos menos sepan que estaba allí mejor. Después de un rato de buscar y buscar, de recorrer el palacio y ver de vez en cuando los mismos lugares, la encontró. Se esconde, se acomoda un poco el pelo, y le dice:
Lucas:- Al fin te encuentro, te busqué por todo el palacio. Bueh, casi… no lo conozco todo todavía.
Ella se da vuelta y la cara se le transforma de alegría o de la tristeza, no estaba segura. Y le dice:- ¿Son para mí?
Lucas:- Sí, pero si no te gustan…
Vero: -Me encantan. Gracias, muchas gracias (agarra las flores y las huele). Las voy a ir a poner en agua.
Lucas:- No, no tenés porque agradecerme.
Vero:- Ah bueno, muchas gracias. Pero ¿Por qué me las regala; qué hice?
Lucas:- estemmmmmmmmmmmmmmmmmmmm…
En ese mismo momento, aparece el rey Juan buscando a ella para que hiciera un mandado. Lucas se decía por dentro: mi salvación, que justo. ¡¡Gracias a Dios!! No lo puedo creer, muchas gracias. El rey, acercándose, al verlos juntos, dice.
Juan:- Aaaaah… con que ahí estas chiquilla. Por favor me vas a buscar lo que está escrito en la lista al supermercado.
Vero:-Sí señor, voy enseguida.
Se da la vuelta y le dice a Lucas:
Vero:- Perdóname, si para cuando vuelvo estás y me dejan, seguimos hablando. Tomá las flores y, por favor, ponelas en agua en la cocina que yo después me las llevo a mi casa.
Él le dice que sí y ella se va corriendo para salir del palacio mientras que él la mira. Al darse vuelta le dice al rey Juan: - Ni una palabra, por favor. Tomá, ponelas en agua y si cuando vuelve pregunta donde estoy yo, decile que tuve un problema con un amigo.
Juan: - Bueno. ¿Sabés cómo salir?
Lucas: Sí, no te hagas problema.
Se va muy contento, pero a la vez muy desilusionado del palacio. Cuando llega a su casa, recibe un llamado telefónico de un número desconocido, y decidió atender. – Hola, sí… ¿quién es?
Vero: - Soy yo, Verónica. Disculpá la hora, cuando llegué me dijeron que te habías ido por un problema con un amigo.
Lucas: Sí, disculpame vos porque no te esperé.
Vero: - No tenés porqué disculparte.
Lucas: Bueno, como se ve nos vamos a seguir culpando, así que me lo voy a saltear y te voy a preguntar para qué llamaste, porque estoy medio cansado, viste.
Vero: - Sí, no hay problema. Llamaba para preguntarte si mañana tenés algo que hacer, porque es mi día libre y no me dijiste porqué eran las flores.
Lucas: -¿Mañana? No, creo que no. ¿Dónde nos encontramos?
Vero: -Si querés nos podemos encontrar en la estación de trenes de la ciudad a las doce del mediodía. Si te parece bien, claro.
Lucas: - Sí, no hay problema. Mañana nos vemos. Que descanses.
Vero: -Muy bien. Buenas noches.
Lucas ni bien cortó se acostó en su cama y durmió. Se despertó a las diez de la mañana solo y re entusiasmado con su cita con Verónica. Después de desayunar, se baña, se peina, se pone perfume y se viste con su mejor ropa. Para las once y media ya estaba listo, así que salió, se pidió un taxi y se fue para la estación. Había llegado once y cincuenta y Verónica todavía no llegaba. A los cinco minutos después de que llegó él, llega ella muy bonita, pero a su vez sencilla. Al llegar le dijo así: - Hola Lucas, buen día. ¿Todo bien?
Lucas: - Sí, y vos ¿cómo estás?.
Vero: - Bien, ¿nos vamos?
Lucas: Sí. Pero… ¿a dónde se supone que vamos?
Vero: - Ya vas a ver, necesitamos tomar el tren que sale a las… (Mira el reloj de la estación) que sale… ya supuestamente.
Se escucha un tuuuuu y se dan vuelta. Era el tren que tomaban ellos para ir a… Verónica sigue diciendo:
Vero: - Ese es nuestro tren. Cuando quieras subimos y nos vamos aaaa la casa de mi tía. Sí, a la casa de mi tía.
Lucas: - Sí, claro, no hay problema. Pero… ¿para qué vamos a lo de tu tía?
Vero: aaa… sorpresa Lucas, sorpresa.
Al terminar deciden tomarse un taxi, hasta que se lo pudieron tomar, estuvieron quince minutos. Y hasta llegar hasta la casa de su tía otros quince minutos.
En el taxi nadie dijo una sola palabra, ¡parecía que estaban mudos! Al llegar a la casa de su tía, Lucas vuelve a preguntar para que le tenían que ir a visitar y Vero le contesta: - Ya te dije, sorpresa. Ahora callate y no toques nada, por favor.
Toca timbre ella y la puerta hace como si se hubiera abierto sola. Al entrar en la casa había muchas guirnaldas y cosas de fiesta sobre la mesa, el sofá, la cocina, el living… prácticamente hasta donde se podía ver en la casa. Él, en ese momento, no sabía que hacer. No sabía si la fiesta era para él o si tenía que ayudar para el cumple de alguien. Después de pensar en todo eso, se apagan las luces y se empieza a escuchar una música despacio… y cada vez más alta. Cuando la música estuvo a una altura normal, se escuchó la voz de unas personas que se organizaban para decir: ¡¡¡¡¡Sorpresa!!!!! Se prenden las luces y se ven un montón de personas como el rey y sus amigos del juego de truco. Lucas no entendía nada. Después de que los saludaron todos, pudo preguntar: -Muy lindo todo, no… pero ¿por qué es la fiesta?
El rey le responde: - Es porque pensábamos que era un buen momento para alegrarte, porque te veíamos muy deprimido.
Al terminar la fiesta, hubo que ordenar todo y los únicos que se habían quedado eran Lucas, Verónica, el rey y sus amigos. Cada vez había menos para ordenar y se iban yendo. Llegó un momento en el que se habían quedado solos Verónica y Lucas y él aprovechó para decirle: - Vero, si no te molesta que te diga así, querés ir a tomar un helado a ver si me puedo despejar un poco.
Vero: -Sí, dale, me estoy muriendo de calor acá adentro.
Se van a caminar y encuentran una heladería abierta. Él aprovechó que estaban solos para pedirle si ella quería ser la novia y ella contestó así, con un tono serio: - Lucas, mirá yo no quiero ser mala, pero la verdad que a mi no me eeeeeh. ¿Cómo te digo? No me caés del todo bien como para formar una relación entre nosotros. Y la verdad, no, yo no te quiero hacer sentir mal, pero no me siento del todo cómoda con vos.
Lucas: - No te sientas mal, fui yo quien se apresuró. Yo me apuré, sabía que algo no andaba del todo bien entre nosotros y me quise arriesgar. Si no te molesta quisiera caminar solo por las cuadras, cuando quieras volver a la casa de tu tía, andá y llamame que te acompaño. Ah, por las dudas ¿cómo se llama la calle en que vive tu tía?
Vero: (mirando hacia abajo y con una voz muy suave) – Está en Carlos Tejedor entre Faulkner y Santa Cruz.
Lucas: - Gracias, hasta luego.
Se va y empieza a caminar derecho. Sigue caminando y sigue, hasta que en un momento se sienta en la acera de la calle y se pone a pensar sobre lo que había pasado hace un rato con Verónica.
A la media hora decidió volver a la casa de la tía de Verónica. Al volver, ella ya había ordenado todo. Entra y le pregunta a Verónica si ya se podían ir o si todavía se tenían que quedar a ordenar la casa de su tía. Y ella le contesta: -No, mirá, ya casi termino de ordenar y me dijeron que lo que más pueda ordenar mejor, porque tienen otro evento mañana. Así que si querés, andá pidiendo el remisse y decile que venga dentro de quince minutos.
Lucas: - Bueno, lo llamo y le digo, ¿¿algo más??
Vero: - Bueno, andá tranquilo y no te hagas problema.
Lucas salió para la puerta y se volvió para preguntarle esto: -¿Dónde se supone que está el teléfono fijo acá?
Vero: - Está en la cocina, si no me equivoco.
Va para la cocina y ve el teléfono colgado en la pared. Antes de marcar le pregunta: -¿Hay que marcar algo antes de llamar o se puede directamente?
Vero: - No, la verdad ni idea, no marques nada y cualquier cosa te dirá el teléfono.
Lucas: Ok, gracias.
Va hacia el teléfono y marca 4897722. Lo atiende una chica, le explica lo del remisse y le dicen que en quince minutos lo mandan.
Ella, al ver la madurez con que él se tomó la situación, logró entender el ánimo que tenía. Termina de ordenar y llega al remisse justo a tiempo. En todo el camino nadie dice nada. Al llegar a la casa de ella le pide perdón y dice: -La verdad me arrepentí con vos, hubiéramos formado una linda pareja.
Moraleja: No juzgues a un libro por su portada. O, en este caso, no juzgues las apariencias… o las apariencias engañan.
Había una vez, en un palacio muy lejano, un rey torpe que sabía jugar muy bien al truco llamado Juan. Un día invitó a sus tres mejores amigos llamados Matías, Lucas y Ezequiel a jugar en su palacio. Lucas, antes de empezar a jugar decidió ir a recorrer el palacio, ya que no lo conocía. Recorriendo habitación por habitación, se encontró con una chica re linda, muy sencilla, de ojos oscuros y pelo claro. Al verla sintió un flash en su corazón. Se escondió, lo pensó detenidamente unos minutos y se atrevió a hablarle:- hola (dice él con una vos muy suave e indecisa).
Vero:- Hola (dice ella sorprendida), mucho gusto, me llamo Verónica.
Lucas:- Mucho gusto, me llamo Lucas.
Vero:- Vos debes ser uno de los amigos del rey Juan. ¿Necesita algo?
Lucas:- No gracias, solamente salí a recorrer el palacio ya que es mi primera visita.
Vero:- Bueno, si no le molesta voy a seguir trabajando.
Él, después de un rato de seguir recorriendo y pensando en esa chica, se acordó de que tenía que ir a encontrarse con sus amigos para jugar al truco. Estaba medio perdido de tan grande que era el palacio, así que le pidió ayuda a un mayordomo que pasaba por ahí. Le indicó como volver y se fue. Muy contento, volvió a jugar con sus amigos. Ellos, al mismo tiempo, le preguntaban dónde había estado y con quién.
Lucas:- Me fui a recorrer el palacio y me encontré con una chica…
Juan:- Llamada Verónica, ya nos contó.
Lucas:- Entonces porque me preguntaron. Y ¿qué les dijo ella?
Juan:- Dijo que parecías un buen chico, que parecías simpático y que tenías un aspecto medio de que si te hacen enojar no vas a tener límites.
Lucas:- Ah bueno gracias, ¿podemos empezar a jugar, por favor?
Todos:-¡¡¡¡¡¡Sí, te estábamos esperando a vos!!!!!!
Se ponen a jugar, y él se va para su casa.
Al día siguiente, va al palacio con un ramo de rosas blancas, rosas y rojas para Verónica. Como no le había avisado a Juan que iba a verla, quiso que no le dijeran que fue. Buscó sin ayuda de nadie… cuantos menos sepan que estaba allí mejor. Después de un rato de buscar y buscar, de recorrer el palacio y ver de vez en cuando los mismos lugares, la encontró. Se esconde, se acomoda un poco el pelo, y le dice:
Lucas:- Al fin te encuentro, te busqué por todo el palacio. Bueh, casi… no lo conozco todo todavía.
Ella se da vuelta y la cara se le transforma de alegría o de la tristeza, no estaba segura. Y le dice:- ¿Son para mí?
Lucas:- Sí, pero si no te gustan…
Vero: -Me encantan. Gracias, muchas gracias (agarra las flores y las huele). Las voy a ir a poner en agua.
Lucas:- No, no tenés porque agradecerme.
Vero:- Ah bueno, muchas gracias. Pero ¿Por qué me las regala; qué hice?
Lucas:- estemmmmmmmmmmmmmmmmmmmm…
En ese mismo momento, aparece el rey Juan buscando a ella para que hiciera un mandado. Lucas se decía por dentro: mi salvación, que justo. ¡¡Gracias a Dios!! No lo puedo creer, muchas gracias. El rey, acercándose, al verlos juntos, dice.
Juan:- Aaaaah… con que ahí estas chiquilla. Por favor me vas a buscar lo que está escrito en la lista al supermercado.
Vero:-Sí señor, voy enseguida.
Se da la vuelta y le dice a Lucas:
Vero:- Perdóname, si para cuando vuelvo estás y me dejan, seguimos hablando. Tomá las flores y, por favor, ponelas en agua en la cocina que yo después me las llevo a mi casa.
Él le dice que sí y ella se va corriendo para salir del palacio mientras que él la mira. Al darse vuelta le dice al rey Juan: - Ni una palabra, por favor. Tomá, ponelas en agua y si cuando vuelve pregunta donde estoy yo, decile que tuve un problema con un amigo.
Juan: - Bueno. ¿Sabés cómo salir?
Lucas: Sí, no te hagas problema.
Se va muy contento, pero a la vez muy desilusionado del palacio. Cuando llega a su casa, recibe un llamado telefónico de un número desconocido, y decidió atender. – Hola, sí… ¿quién es?
Vero: - Soy yo, Verónica. Disculpá la hora, cuando llegué me dijeron que te habías ido por un problema con un amigo.
Lucas: Sí, disculpame vos porque no te esperé.
Vero: - No tenés porqué disculparte.
Lucas: Bueno, como se ve nos vamos a seguir culpando, así que me lo voy a saltear y te voy a preguntar para qué llamaste, porque estoy medio cansado, viste.
Vero: - Sí, no hay problema. Llamaba para preguntarte si mañana tenés algo que hacer, porque es mi día libre y no me dijiste porqué eran las flores.
Lucas: -¿Mañana? No, creo que no. ¿Dónde nos encontramos?
Vero: -Si querés nos podemos encontrar en la estación de trenes de la ciudad a las doce del mediodía. Si te parece bien, claro.
Lucas: - Sí, no hay problema. Mañana nos vemos. Que descanses.
Vero: -Muy bien. Buenas noches.
Lucas ni bien cortó se acostó en su cama y durmió. Se despertó a las diez de la mañana solo y re entusiasmado con su cita con Verónica. Después de desayunar, se baña, se peina, se pone perfume y se viste con su mejor ropa. Para las once y media ya estaba listo, así que salió, se pidió un taxi y se fue para la estación. Había llegado once y cincuenta y Verónica todavía no llegaba. A los cinco minutos después de que llegó él, llega ella muy bonita, pero a su vez sencilla. Al llegar le dijo así: - Hola Lucas, buen día. ¿Todo bien?
Lucas: - Sí, y vos ¿cómo estás?.
Vero: - Bien, ¿nos vamos?
Lucas: Sí. Pero… ¿a dónde se supone que vamos?
Vero: - Ya vas a ver, necesitamos tomar el tren que sale a las… (Mira el reloj de la estación) que sale… ya supuestamente.
Se escucha un tuuuuu y se dan vuelta. Era el tren que tomaban ellos para ir a… Verónica sigue diciendo:
Vero: - Ese es nuestro tren. Cuando quieras subimos y nos vamos aaaa la casa de mi tía. Sí, a la casa de mi tía.
Lucas: - Sí, claro, no hay problema. Pero… ¿para qué vamos a lo de tu tía?
Vero: aaa… sorpresa Lucas, sorpresa.
Al terminar deciden tomarse un taxi, hasta que se lo pudieron tomar, estuvieron quince minutos. Y hasta llegar hasta la casa de su tía otros quince minutos.
En el taxi nadie dijo una sola palabra, ¡parecía que estaban mudos! Al llegar a la casa de su tía, Lucas vuelve a preguntar para que le tenían que ir a visitar y Vero le contesta: - Ya te dije, sorpresa. Ahora callate y no toques nada, por favor.
Toca timbre ella y la puerta hace como si se hubiera abierto sola. Al entrar en la casa había muchas guirnaldas y cosas de fiesta sobre la mesa, el sofá, la cocina, el living… prácticamente hasta donde se podía ver en la casa. Él, en ese momento, no sabía que hacer. No sabía si la fiesta era para él o si tenía que ayudar para el cumple de alguien. Después de pensar en todo eso, se apagan las luces y se empieza a escuchar una música despacio… y cada vez más alta. Cuando la música estuvo a una altura normal, se escuchó la voz de unas personas que se organizaban para decir: ¡¡¡¡¡Sorpresa!!!!! Se prenden las luces y se ven un montón de personas como el rey y sus amigos del juego de truco. Lucas no entendía nada. Después de que los saludaron todos, pudo preguntar: -Muy lindo todo, no… pero ¿por qué es la fiesta?
El rey le responde: - Es porque pensábamos que era un buen momento para alegrarte, porque te veíamos muy deprimido.
Al terminar la fiesta, hubo que ordenar todo y los únicos que se habían quedado eran Lucas, Verónica, el rey y sus amigos. Cada vez había menos para ordenar y se iban yendo. Llegó un momento en el que se habían quedado solos Verónica y Lucas y él aprovechó para decirle: - Vero, si no te molesta que te diga así, querés ir a tomar un helado a ver si me puedo despejar un poco.
Vero: -Sí, dale, me estoy muriendo de calor acá adentro.
Se van a caminar y encuentran una heladería abierta. Él aprovechó que estaban solos para pedirle si ella quería ser la novia y ella contestó así, con un tono serio: - Lucas, mirá yo no quiero ser mala, pero la verdad que a mi no me eeeeeh. ¿Cómo te digo? No me caés del todo bien como para formar una relación entre nosotros. Y la verdad, no, yo no te quiero hacer sentir mal, pero no me siento del todo cómoda con vos.
Lucas: - No te sientas mal, fui yo quien se apresuró. Yo me apuré, sabía que algo no andaba del todo bien entre nosotros y me quise arriesgar. Si no te molesta quisiera caminar solo por las cuadras, cuando quieras volver a la casa de tu tía, andá y llamame que te acompaño. Ah, por las dudas ¿cómo se llama la calle en que vive tu tía?
Vero: (mirando hacia abajo y con una voz muy suave) – Está en Carlos Tejedor entre Faulkner y Santa Cruz.
Lucas: - Gracias, hasta luego.
Se va y empieza a caminar derecho. Sigue caminando y sigue, hasta que en un momento se sienta en la acera de la calle y se pone a pensar sobre lo que había pasado hace un rato con Verónica.
A la media hora decidió volver a la casa de la tía de Verónica. Al volver, ella ya había ordenado todo. Entra y le pregunta a Verónica si ya se podían ir o si todavía se tenían que quedar a ordenar la casa de su tía. Y ella le contesta: -No, mirá, ya casi termino de ordenar y me dijeron que lo que más pueda ordenar mejor, porque tienen otro evento mañana. Así que si querés, andá pidiendo el remisse y decile que venga dentro de quince minutos.
Lucas: - Bueno, lo llamo y le digo, ¿¿algo más??
Vero: - Bueno, andá tranquilo y no te hagas problema.
Lucas salió para la puerta y se volvió para preguntarle esto: -¿Dónde se supone que está el teléfono fijo acá?
Vero: - Está en la cocina, si no me equivoco.
Va para la cocina y ve el teléfono colgado en la pared. Antes de marcar le pregunta: -¿Hay que marcar algo antes de llamar o se puede directamente?
Vero: - No, la verdad ni idea, no marques nada y cualquier cosa te dirá el teléfono.
Lucas: Ok, gracias.
Va hacia el teléfono y marca 4897722. Lo atiende una chica, le explica lo del remisse y le dicen que en quince minutos lo mandan.
Ella, al ver la madurez con que él se tomó la situación, logró entender el ánimo que tenía. Termina de ordenar y llega al remisse justo a tiempo. En todo el camino nadie dice nada. Al llegar a la casa de ella le pide perdón y dice: -La verdad me arrepentí con vos, hubiéramos formado una linda pareja.
Moraleja: No juzgues a un libro por su portada. O, en este caso, no juzgues las apariencias… o las apariencias engañan.
9 personas leyeron y opinaron:
muy bueno cuento pero algo largo!!
exepto camila
hola
muy bueno el cuento florcita
Parece que este cuento interesó... y eso que Flor se inspiró y escribió muuucho.
Les pedimos a los comentadores que nos dejen sus nombres, así perdemos la frialdad del anónimo y la autora puede saber quiénes leyeron su cuento.
Saluditos!
hola flor me encanto tu cuento fue un poco largo pero bue... te kiero mucho bye kiss
hola flor el cuento estuvo re-bueno, un poco largo pero vale la pena leerlo....
bueno chau
jessi
hola flor el cuento estuvo re-bueno, un poco largo pero vale la pena leerlo....
bueno chau
jessi
muy lindo el cuento, pero algo largo podria decirse no??
igual vale la pena leerlo.
tiene amor y entretenimiento.
me en-can-to!!
muy buena idea la d armar un blog y poner los cuentos d los chicos,eh!!
la verdad, eso a mi no se me huviera ocurrido...
seguro q se le prendio el foquito a la profe!!ahre...
saludoss...
y los cuentos todavia no los lei pero como este era el masss largo le quise escribir.
como te emocionaste florcita eh!!
sigan asi!!
(perdonen las faltasssss)
:) xp xd :p
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